YPF cerró el segundo trimestre de 2026 con resultados históricos, impulsados principalmente por el crecimiento de la producción de shale en Vaca Muerta, la reducción de costos y una mayor eficiencia operativa. La petrolera registró una utilidad neta de U$S1.205 millones y un Ebitda ajustado de U$S2.804 millones, el valor más alto de su historia. El Ebitda creció 150% interanual.

La producción de petróleo shale promedió 213.000 barriles diarios, un 47% más que en igual período de 2025. La compañía prevé alcanzar los 250.000 barriles diarios hacia fin de año. En ese marco, destinó U$S1.340 millones a inversiones durante el trimestre, un 16% más interanual, y el 77% de esos fondos fueron dirigidos a proyectos no convencionales, principalmente en Vaca Muerta.

El negocio de refinación también alcanzó niveles récord. Las refinerías procesaron 351.000 barriles diarios, con una utilización del 104%, mientras las ventas de combustibles aumentaron 10% y la participación de mercado llegó al 59%.

YPF también avanzó con el Oleoducto VMOS, cuya construcción superaba el 77% al cierre de junio y que prevé comenzar a exportar crudo a comienzos de 2027. Además, acordó vender activos convencionales en Mendoza por unos US$400 millones.

La empresa cerró el trimestre con US$824 millones de flujo de caja libre, liquidez cercana a US$2.500 millones y un endeudamiento neto equivalente a 1,09 veces su Ebitda, el menor nivel en 11 años. Durante el período, además, aplicó un esquema temporal para amortiguar el impacto de la suba internacional de los combustibles.